Dimensiones del desarrollo profesional docente
Para continuar con el tema de la profesión y la profesionalidad docente, se creó un muro colaborativo donde fuimos escribiendo nuestra opinión sobre el desarrollo profesional docente. La dinámica se dividió en dos partes o fases.
En la primera fase debíamos pensar en propuestas para los siguientes temas:
- Programas de inducción docente (MIR)
¿Cómo podrían ser los programas? ¿Qué opinamos? ¿Cómo se accedería?
- Competencias profesionales
¿Qué necesita hoy saber un profesor? ¿Perfil del docente actual?
- Titulación y certificación
¿Qué se necesita para ejercer de maestro?
- Evaluación docente
¿Los profesores deben ser evaluados? ¿Cómo deben ser evaluados?
- Carrera profesional
¿Cómo podemos construirla?
- Atraer y seleccionar a los mejores
¿Cómo atraer a los mejores?
Tras esta lluvia de ideas, en la que cada fuimos plasmando lo que pensamos de cada aspecto, la docente nos propuso que, por grupos, aterrizásemos las ideas principales en un documento, a la vez que que las comparábamos con el capítulo 4: “Líneas de actuación dirigidas a la definición de un modelo profesional docente” del libro Profesión y profesionalidad docente (ANELE-REDE, 2019). Para realizar el documento, de forma conjunta, mi grupo y yo, recogimos todas las ideas y las dividimos en tres cuadros: las ideas muy repetidas, las ideas poco repetidas y las ideas no repetidas.
En el siguiente cuadro podéis observar las ideas principales extraídas del muro colaborativo comparadas con las ideas extraídas del capítulo 4: “Líneas de actuación dirigidas a la definición de un modelo profesional docente” del libro Profesión y profesionalidad docente (ANELE-REDE, 2019).
El MIR educativo, formación sin límites.
Los políticos han tomado consciencia de la falta de calidad en la formación docente y se han dado cuenta de que el MIR educativo es una gran herramienta para aumentarla.
Los docentes han sido, son y serán, el motor del crecimiento de la calidad de la educación. Abogar por su íntegra y correcta formación es apostar por un Sistema Educativo de calidad. La nueva ministra de educación, Isabel Celaá, apuesta porque los futuros docentes permanezcan un año en un centro educativo realizando prácticas tuteladas.
En la actualidad, tan solo hace falta realizar un grado y un máster habilitante para poder ser profesor en Secundaria y Bachillerato, y en Infantil y Primaria, únicamente es necesario el título de maestro, el cual se adquiere al finalizar el grado. Con esto queda en evidencia que, en la actualidad, la formación inicial de los docentes es escasa y deficiente, pues deja de lado aspectos esenciales para el correcto desarrollo de la profesión como la gestión de aula. Gracias al modelo de inducción que propone el gobierno nos aseguramos de que la formación inicial se completa de acuerdo con las exigencias de la profesión. Por ello, el modelo debe orientarse a cumplimentar la formación docente y a la mejora de la práctica docente usando de principal referencia las competencias clave del profesorado del siglo XXI, las cuales aseguran que los maestros y/o profesores que accedan al Sistema Educativo sean idóneos para el desarrollo de esta profesión. De igual forma, el MIR educativo propone que la formación sea permanente, la cual debe orientarse no solo al desarrollo de cada docente, sino al desarrollo de cada centro, mejorando las capacidades de ambos.
La propuesta de la ministra no es algo novedoso, el primer modelo sobre el MIR educativo fue formulado por Nasarre y López Rupérez, 2011, (en Marchesi y Pérez, 2018). Este estructura el acceso a la función docente promoviendo la responsabilidad y el compromiso de los docentes, suscitando el reconocimiento y la valoración de esta profesión por parte de la sociedad. Una de las razones que contribuye al aumento del prestigio de la profesión es este tipo de evaluación, el cual se estructura como un modelo, un instrumento que mejora el acceso a la docencia. Durante años han sido muchos profesionales los que han definido este modelo de inducción, pero todos comparten la idea de que en él se realicen labores docentes en colaboración con profesores titulares, de esta manera, el estudiante, futuro profesor, va ganando autonomía y responsabilidad progresivamente, en paralelo a su formación teórica (REDE, Red por el Diálogo Educativo, 2019).
Quizá la ministra se haya dado cuenta de que es un modelo que ayuda a que la profesión y la profesionalidad docente adquieran un gran valor, se fortalezcan, además de contribuir a la mejora de la calidad de la enseñanza (Marchesi y Pérez, 2018). Deficiencias que lleva arrastrando desde hace tiempo el sistema de acceso español.
Desde este punto de vista, la evaluación dejará de ser vista como algo negativo, ahora pasará a ser un aspecto positivo de la formación docente, con el objetivo de motivar e incentivar a los docentes a mejorar a lo largo de su carrera para conseguir una alta autoestima y satisfacción con su trabajo realizado y, además, incentivos económicos.
Para poder implementar este modelo se deben tener en cuenta investigaciones sobre la calidad educativa, no sirve con palabrerías. Como se pone de manifiesto en varios estudios internacionales (OCDE 2013, 2014 y 2016), los docentes que han recibido una formación de calidad, que tienen las capacidades necesarias para adaptarse a las necesidades de sus alumnos y que saben como motivar su interés hacia las actividades, logran que los educandos adquieran mejores aprendizajes. Es decir, los docentes son el motor de un Sistema Educativo de elevada calidad, y es el MIR educativo la herramienta necesaria para conseguir que los docentes adquieran las competencias, destrezas, habilidades necesarias para alcanzar la calidad en la educación de los alumnos.
Así mismo, este modelo promueve la autonomía de los docentes y su profesionalidad, valorando su trabajo, realizando y prestigiando su profesión, ya que se combina la evaluación externa con la autoevaluación, fomentando que los docentes puedan argumentar y explicar sus decisiones pedagógicas.
El MIR educativo se implantaría en toda España, teniendo un gran efecto en todas las aulas y en todos los centros educativos, sea cual sea la Comunidad Autónoma, su titularidad, públicos, concertados o privados, o el entorno socioeconómico. Por lo que, este nuevo modelo de selección y de formación docente contribuiría a la promoción de la igualdad de oportunidades (López, 2018).
En conclusión, la implantación del modelo de inducción contribuirá a la mejora de la calidad educativa, al prestigio de la carrera docente y a la mejora de la formación del profesorado.

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